En el marco de colaboración de la Cátedra Urbaser de Tecnologías de Tratamiento de Residuos con la Cátedra UNESCO de Ingeniería Ambiental, tuvimos la oportunidad de entrevistar a uno de sus fundadores, Marcel Szantó, ingeniero de caminos, especialista en gestión de residuos con una amplia trayectoria en América Latina. Su análisis sobre la evolución de las tecnologías de tratamiento de residuos en la región latinoamericana arroja una conclusión clave: el desafío no reside en la falta de tecnologías, sino en su correcta selección y adecuación al contexto local.
Durante los últimos años, numerosos países latinoamericanos han iniciado la transición desde modelos de disposición final hacia sistemas más avanzados de tratamiento, valorización y recuperación de residuos. Sin embargo, Marcel subraya que esta transición no siempre se realiza con la información necesaria para garantizar su éxito. La ausencia de caracterizaciones actualizadas, la falta de análisis sobre la evolución futura de los residuos y la limitada disponibilidad de recursos económicos son factores que condicionan el rendimiento de muchas instalaciones.
Como señala Marcel, “no existen tecnologías malas, solo tecnologías mal elegidas”. Cuando una solución tecnológica se implementa sin estudiar la realidad local —la composición del residuo, la infraestructura disponible, el comportamiento social o la capacidad de operación— el riesgo de fracaso aumenta. Esto no solo compromete el funcionamiento de las plantas, sino que además puede desacreditar tecnologías que, en otros contextos, son plenamente eficientes y sostenibles.
De cara al futuro, el experto destaca la necesidad de apostar por tecnologías flexibles, escalables y adaptadas al cambio. La economía circular, la reducción del desperdicio de alimentos, la responsabilidad ampliada del productor o la mejora en los envases harán que el volumen y la calidad de los residuos evolucione de forma significativa en los próximos años. Por ello, las plantas de tratamiento deben diseñarse pensando no en la cantidad de residuos a procesar hoy, sino en las condiciones que se proyectan a medio y largo plazo.
Asimismo, las tecnologías deberán orientarse hacia la optimización de recursos críticos como el agua y el suelo, así como hacia la mejora de la calidad del residuo tratado, favoreciendo procesos más eficientes de recuperación de materiales y de generación de valor.
Las reflexiones de Marcel ponen de relieve la importancia de un enfoque integral: análisis previos rigurosos, planificación técnica, evaluación de la viabilidad económica y adaptación a las características del territorio. Solo así será posible avanzar hacia un modelo de gestión de residuos coherente, sostenible y orientado al bienestar de las comunidades.
En definitiva, la región latinoamericana cuenta con una enorme oportunidad: convertir la tecnología en un aliado estratégico para acelerar la transición hacia sistemas más circulares y resilientes. Pero para lograrlo, es esencial elegir la tecnología adecuada, en el lugar adecuado y en el momento adecuado.




